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Una retirada a tiempo también te permite reunir la Trifuerza

Es interesante cómo un mismo objetivo a una persona le sale solo y a otra le cuesta años. Cada persona está hecha con una pasta diferente y por eso precisamente somos auténticos, cada uno con lo suyo. No es necesario perseguir a ese que ha llegado a la meta antes que tú y quieras hacerlo exactamente como él. Hoy profundizo sobre todo esto de «cerrar el círculo» y hablo sobre algo que no es fácil siempre: la retirada.

Terminar asuntos que no estaban cerrados: ir a por ese libro que nunca me acabé, revisar la lista de tareas y entregar las más cercanas a su lanzamiento. Poco a poco, si voy terminando tareas, estoy más disponible para todo lo demás. Pero lo triste es que a veces no cierro porque no sé decir que no algunas cosas que me trae la vida, y entonces, me distraigo en nuevas aventuras.

[ Si vas con prisa, al final del post te dejamos con la herramienta y el resumen ]

En el contexto de la Gestalt, y el ciclo de las necesidades que ya os presenté el otro día, la retirada es ese momento de soltar cuando ya te has saciado de una necesidad y esa experiencia de contacto con el otro empieza a ir por unos derroteros que no interesan porque tú ya has llenado tu vaso. Puede que eso signifique atreverse a cortar las cuerdas de los barcos que están saturando tu puerto y no dejan que atraquen otros nuevos. Poner límite conscientemente y mudar de piel: saber decir adiós a lo que ya no me nutre.

Si cierras un círculo le das sentido a tu viaje del héroe personal. Hayas identificado o no tu llamada, el potencial de cada persona para conseguir su propósito existe.

Para seguir hablando de héroes e ilustrar este recorrido, hoy recupero a Link, el protagonista de la saga de videojuegos The Legend of Zelda (Nintendo, 1986). Yo creo que es uno de los héroes a los que más he seguido a lo largo de mi vida.

Link luciendo el Valor
Link, luciendo el Valor, ilustrado por EMBERS

Una de las entregas, The Legend of Zelda: Ocarina of Time (Nintendo 64, 1998), sentó las bases de lo que serían los videojuegos en 3D para la posteridad. 10 años después de su lanzamiento, la prestigiosa revista de videojuegos EDGE lo nombró el mejor videjuego de la historia (2007).

En 2017 volvió a pasar algo memorable, coincidiendo con el lanzamiento de la Nintendo Switch: The Legend of Zelda: Breath of the Wild consigue un 10, reconfirmando la silla de Link en el olimpo de los dioses videojueguiles.

En el Ocarina of Time, Link (también conocido como el Héroe del Tiempo) se patea Hyrule para salvar a la princesa Zelda sorteando todo tipo de obstáculos, pasando por territorios regidos por los elementos tierra, fuego, aire, agua y unas cuantas movidas más… Todo ello al final excusas varias para luchar una y otra vez contra los rastros de fuerza oscura que Ganondorf ha dejado por el reino. Este último está obsesionado por obtener la Trifuerza: el poder supremo. Un clásico.

Ganondorf, luciendo el Poder
Ganondorf, luciendo el Poder, ilustrado por EMBERS

La Trifuerza es una reliquia sagrada dorada que las diosas Din, Nayru y Farore dejaron en el reino de Hyrule cuando lo crearon. Le dieron a la diosa Hylia la tarea de protegerla. Quien la tocara con sus manos sería el Dios del Mambo™, y claro… es muy tentador.

Sí, contiene la esencia de las Diosas, pero no tiene capacidad de discernir si alguien tiene un propósito benévolo o malévolo. De ahí que sea tan peligroso que caiga en manos de nuestro amigo pelirrojo.

Dice la leyenda que si una persona bondadosa cuyo corazón mantenga el equilibrio entre estos poderes posa sus manos sobre la Trifuerza, conseguirá la Fuerza Verdadera que le permitirá controlarlo todo y llevar al mundo a una época dorada. No obstante, si dicha persona posee maldad en su corazón, sumirá al mundo en una época de oscuridad. Por otra parte, si la persona que toca la Trifuerza no tiene un equilibrio de fuerzas, sólo permanecerá en él aquel fragmento con el que se identifique más (Poder, Sabiduría o Valor) y los dos restantes buscarán dos personas que se correspondan con las fuerzas correspondientes.

Wikipedia

En esta aventura hay enemigos que liquidar y misiones secundarias que terminar. Pues bien, llega un momento en el que ya tienes todas las armas, los medallones de los sabios y el bolsillo lleno de monedas… Toca ir a por la batalla final y salvar a la princesa Zelda. No te puedes ir a tu casa con el tesoro tan fácilmente.

Zelda, luciendo la Sabiduría
Zelda, luciendo la Sabiduría, ilustrada por EMBERS

A ver, a ver… Todo esto de conseguir las piedrecitas, salvar a la princesa, fulminar a Ganondorf en sus múltiples formatos… Suena agotador. ¿Por qué narices lo hace?

Debe haber algo por debajo de todo eso: una fuerza o fuego interior que le haga continuar. Algunos se enamorarán de la princesa y otros querrán acabar con Ganondorf «porque es malo«. Todas las opciones son válidas para conseguir finalmente que la oscuridad no reine en Hyrule.

¿Qué emociones intervienen en este viaje? Todas. Y está bien que esto sea así. No hay un camino único. No hay una paleta de colores o emociones que tengas que seguir (o descartar) para terminar la aventura antes… sino que cada uno con su propio proceso y aventura vital va encontrando la forma; no es necesario ser clones. Lo que me parece maravilloso de las últimas generaciones de videojuegos es que dejan muy abierto el itinerario y el mundo abierto para que puedas explorar y avanzar de una manera no lineal en la epopeya. ¿Que quieres ser la cabra loca (o no tan loca) que se pasa los templos en orden inverso? Go ahead.

¿Cómo sería si Link decidiera justo antes de ir salvar a Zelda: «oye tú, paso… me piro a mi casa a dormir en mi arbolito del Bosque Kokiri»?

¿Qué pasa si uno decide, a diferencia de Link, que es hora de volver a su casa antes de ir a por la batalla final, que tanto viaje le aburre? Muchos de nosotros no terminamos los juegos por algo: puede que por miedo de algunos enemigos finales, porque nos atascamos en el penúltimo templo y no abrimos la guía por orgullo, porque aparece otro juego que nos encandila más o por la pereza de tener que enfrentarse al megamonstruo… Podríamos seguir con la lista de excusas; dejamos los comentarios abiertos para que compartáis las vuestras 😉

Ese motor interno hace a Link llegar hasta donde haga falta para cerrar esa aventura, él no se retira nunca. Aunque tú decidas que te vas a dormir en la vida real, el juego sigue ahí, donde lo dejaste, esperando a que cierres el círculo cuando te venga en gana.

***

Algo que a me ha funcionado personalmente para cerrar círculos ha sido respetarme a mí mismo con mis necesidades iniciales y defender mi posición ante peticiones externas que nos puedan seducir. He tardado un tiempo en aprender a hacerlo, también os lo reconozco. Escucharme internamente y aceptar que mi cuerpo me pide no hacer según qué planes, por muy atractivos que me parecieran, me ha dado espacio a crecer en el camino que tenía marcado previamente.

Para poder dar pequeños pasos, hoy te propongo comenzar el viaje hacia el cierre de círculos con una herramienta de Comunicación No Violenta para el día a día:

Atrévete a decir que hoy no

001. Muéstrate receptivo con la otra persona tanto con comunicación verbal como con comunicación no verbal -a veces con una mirada nos delatamos cuando no queremos hacer algo pero nuestros labios le van a decir que sí, ojocuidaoy agradécele la propuesta.

002. Si sospechas que tienes tendencia a decir , una opción podría ser empezar por retrasar un poco tu respuesta. Un ejemplo sería verbalizarlo con un simple «Necesito tiempo para pensar en tu petición. En una hora, te diré qué he decidido».

003. Puedes reformular verbalmente al iniciar la respuesta la petición y las necesidades del otro, para mostrarle que has entendido todo el mensaje (verbal y no verbal). «Entiendo que quieras salir y que necesites que te dé el aire, […]»

004. Expresa tu negativa explicando los sentimientos y las necesidades que te llevan a tal conclusión. «Estoy divididx entre las ganas de complacerte y la necesidad de recuperarme después de una semana agotadora. Necesito recargar mi energía, así que prefiero no salir esta tarde».

005. Haz una contrapropuesta mostrando que tienes en cuenta las necesidades y necesidades de la otra parte. «Si te parece bien, esta tarde podríamos dedicarnos a preparar la salida de mañana». O bien: «¿Se te ocurre algún otro plan, teniendo en cuenta cómo me encuentro?».

***

Pongo mi foco en llegar a la satisfacción personal sin atender todas las llamadas a la acción que me hace la vida… Decidir sí atender una, pero las dos siguientes a lo mejor no. Con asertividad y cariño por uno mismo: no hace falta ser el Héroe del Tiempo todo el rato.

Se habla mucho del FOMO (Fear of Missing Out) pero poco del JOMO (Joy of Missing Out).

¿Y si te lo pierdes, qué?

¿Eso te ayudaría a cerrar algún círculo?

Fotografía de June Wong en Unsplash

Por Daniel Vázquez

Facilitador creativo. Llevo creando desde que tengo uso de razón. Empecé diseñando webs a los 13 años, posteriormente me licencié en Periodismo, Comunicación Audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas y me reinventé formándome como coach. Te puedo acompañar en tu aventura como creativo, si estás atravesando un burnout personal/profesional y en épocas de reinvención. Y sí, yo también tuve épocas jodidas, porque no todo es jijí, jajá. [ tw | in ]


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