Categorías
Bienestar Instinto creativo

Meditación o cómo divorciarse un ratito de la mente

Todos nos acordamos de Darth Vader. El gran villano de la saga Star Wars. Y seguramente también de su historia personal, que tampoco es plan de que os cuente demasiado, por si no la habéis visto. 

Es una historia que podemos ver repetida fuertemente a lo largo de la historia. Estamos ante uno de los grandes ejemplos de la cultura pop de ambición por el poder y la justicia y de cómo ese camino para algunos puede ser altamente cegador (no fue el único en caer en este charco). Pero también, todo sea dicho, es uno de los grandes ejemplos si nos ponemos a analizar en detalle el tema de esta semana: la meditación.

¿Os habéis fijado en la respiración de Darth Vader? Al depender de una máquina de respiración, no le queda otra que mantenerse más o menos en el mismo patrón. Hay que decir que es un patrón bastante calmado. Él sí que puede hacer ciclos de 1-2-3-4 en la inhalación, 1-2-3-4 manteniendo en apnea y 1-2-3-4 en la exhalación.

Podría decirse que es un buen maestro de meditación.

El patrón respiratorio, para los que no somos Darth Vader, al igual que quedarse en la luz o en la oscuridad, se puede elegir de manera consciente, si miramos más allá de nuestro piloto automático. Y si seguimos tirando del hilo, llegaremos hasta las emociones: el patrón respiratorio de cada una también se puede empezar a observar y con la práctica habremos descubierto cómo vivir nuestro presente desde la emoción que elijamos conscientemente.

Si os interesa el tema, la neurociencia tiene muchas claves.

Hay quienes te dirán que hay que transitar las emociones y sostenerlas todas, venga lo que venga. Y estoy de acuerdo hasta cierto punto: las tormentas caen cuando tienen que caer y está bien mojarse. Luego sales reforzado. Pero uno también puede decidir cuándo es suficiente masoquismo bajo la lluvia y pillarse un paraguas, para no empaparse más de la cuenta y enfermar.

Para terminar de hilarlo todo, os haré un repaso por las emociones básicas y sus respectivos patrones respiratorios:

Alegría

La alegría en sí es una emoción que es puro sol. Es una capacidad innata del ser humano.

Aquí respiración tira más de los suspiros de alegría y de un ritmo sin prisa pero sin pausa, aunque añadiría que la alegría eufórica sí que tiene prisa. A veces no llega al abdomen y se queda más en la nariz.

Tristeza

La tristeza es una emoción que tiene un patrón ligeramente diferente al de la alegría. Es más lento. Corporalmente, estamos más tiempo exhalando que inhalando.

Ira

Aquí podríamos hablar de “la respiración de fuego”, una fuerza que entra y sale por la nariz en ambos tiempos. Esta respiración me parece muy interesante, ya que puede ser muy transformadora si se canaliza bien, para liberar bloqueos.

Miedo

Esta respiración es más corta, sí que serían breves puntos de código morse. Tanto inhalando como exhalando, es una respiración que está siempre al acecho.

Gozo de vivir

La felicidad y el placer muchas veces se confunden con la alegría y la euforia, cuando se pueden denominar de una manera más equilibrada, tirando hacia conceptos como satisfacción o plenitud. En este estado, estamos en calma, con el resto de emociones equilibradas… Estamos saciados con lo que tenemos y no hace falta ir a por aditivos. Disfrutamos bailando con lo que ya hay en el presente.

Inhalación en 4 tiempos por la nariz, otros 4 tiempos de apnea, 4 tiempos de exhalación por la boca.

***

La meditación está basada en quedarse sentado respirando y observando los pensamientos (sin entrar en ellos) que vienen y van, como olas en el mar o nubes en el cielo, you name it. Disfrutar del momento presente. Tan fácil y tan difícil.

Pues bien, a mí me cuesta. Ya sea porque mi cuerpo no se puede estar quieto, o porque me quedo enganchado con los pensamientos o porque me quedo dormido.

Como veis, las excusas pueden ser múltiples y al final, acabo no meditando. Todo viene porque me monto en el burro de mis pensamientos, lo cabalgo y me levanto con mi sirenita interior gritando: «NAAAAAH! Meditar es una pérdida de tiempo». La impaciencia. Creo que precisamente quedarme ahí sentado, divorciándome un ratito de mi mente, es lo que me hace a mí poder crear espacio de crecimiento y de sosiego. Dejar de darle tanto poder a la mente.

Luego ya si nos pasamos al mundo de la música, veremos que los ritmos musicales también varían y nos conectan con emociones diferentes. Es muy útil esto para meditar en emociones concretas.

Se comprueba fácilmente si te vas por ahí a hacer ejercicio y te pones una lista de reproducción tristona mientras vas corriendo: la respiración te dice que no llega… El cuerpo le pide más marcha. Y venga el musicote.

¿Y qué puedo hacer ahora con todo esto?

PONGO MI MEDITACIÓN ACTIVA

Te propongo que sigas haciendo tu vida –no cambies nada de lo que estás haciendo– poniendo un poco de consciencia en la respiración. Mientras estés haciendo lo que estás haciendo, intenta detectar el ritmo al que lo haces:

  • ¿Tu respiración acompaña al ritmo de tu tarea actual? 

Para los que hacen cosas con música:

  • ¿Vas al ritmo de la música?
  • ¿Te agobia la música y entonces no haces al ritmo que te gustaría?

Prueba a cambiar la playlist a una que se adecúe más a tu respiración. Quizá toca bajar las revoluciones, parar un poquito. Y ver qué pasa en este nuevo ritmo.

***

NIVEL MASTER OF LIGHTHOUSE GODS

Inner Ariel: sin voz.


«¡Úrsula se llevó mi vosss!»

No tienes voz interna por un rato (media hora, por ejemplo). No conoces el lenguaje de las palabras, solo sensaciones.

Nota el tacto de tu piel con los demás elementos que te vas cruzando por el camino. Observa cómo tu cuerpo interactúa con el entorno. La temperatura del aire y de las superficies que tocas, las texturas. Sin ponerles nombres con la mente.

Sin hablar, sin reunirte contigo mismx mientras lo haces.

  • Si cazas a tu voz saliendo por ahí, ¿qué te dice?
  • ¿Puedes posponer eso que te dice, como si fuera una alarma de la que pasas?
  • ¿En qué tono te hablas a ti mismx? ¿Se puede mejorar?

***

Pongo mi foco en seguir el hilo del patrón de mi respiración e identificarlo para poder construir un mood consciente.

¿A ti también te cuesta meditar?

Espero que te sea de utilidad algo de lo que te he contado; o como mínimo, que hayas pasado un buen rato leyendo. Tengo curiosidad por conocer tu experiencia con la meditación (y si encuentras trucos o dificultades) en los comentarios 🙂

Fotografía de Faisal Waheed en Unsplash

Por Daniel Vázquez

Facilitador creativo. Llevo creando desde que tengo uso de razón. Empecé diseñando webs a los 13 años, posteriormente me licencié en Periodismo, Comunicación Audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas y me reinventé formándome como coach. Te puedo acompañar en tu aventura como creativo, si estás atravesando un burnout personal/profesional y en épocas de reinvención. Y sí, yo también tuve épocas jodidas, porque no todo es jijí, jajá. [ tw | in ]


No te enviaremos spam. Podrás darte de baja cuando quieras.

2 respuestas a «Meditación o cómo divorciarse un ratito de la mente»

Deja un comentario