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Reclamo mis unicornios

Yo soy libre de reclamar lo que quiera en esta vida. También puedo ver qué tengo dentro de mí; ver qué puedo compartir con los demás desde la luz, desde la construcción de algo mejor.

Tuve que soportar bullying desde los tres años por ser diferente (amanerado, afeminado y por irme con las chicas en la guardería y en el cole) y a día de hoy -con 32 años-, si digo que me gustan los hombres, me pongo tacones o «saco la pluma», todavía hay algunx (diría que más de unx y más de dos) que se gira.

Creo que tengo una sensibilidad que me hace ver muchas cosas que otros no han visto de la misma manera que yo. Muchas veces se me ha señalado «por lo que he hecho mal» o «por lo que me falta para ser como ellos».

Creo que esto es colectivo, porque nos han enseñado a señalar al otro por lo diferente que es de lo que hay en su casa

Estrenamos sección de la revista. En resumen, lo que vais a encontrar por aquí: un lugar en el que os propondremos mirar el pastel con otros ojos y reclamar vuestro talento. Vuestos colores. Sin justificar.

Y si hay tacones, lentejuelas, una mascarilla punk y unas uñas negras, celebrémoslo.

Por otro lado, en vez de quejarnos, reprochar a otros, enseñar lo que sabemos hacer desde nuestro trono maravilloso o escupir hacia arriba (porque nos puede caer encima), os propongo que ayudemos al otro sin pedirle que se cambie el color de la ropa o las uñas, que construyamos sin destruir al otro. No sabes lo difícil que lo puede estar pasando en su casa por ser como es.

Respeto.

Si el otro quiere reclamar sus unicornios verdes, OK. Tú los tienes azules y son igual de válidos.

Comuniquémonos de forma no violenta, sin tirarnos los trastos a la cabeza en cada estado de Facebook, señalando al vecino de enfrente por lo mal que lo está haciendo y lo bien que lo estás haciendo tú. Él hace lo que puede y tú seguro que tampoco eres perfecto.

Aprovechemos lo que sí está bien en nuestra vida. Demos gracias. Pidamos perdón por herir sensibilidades ajenas.

A mí me da tristeza abrir las redes sociales cada día y hacer scroll infinito viendo noticias culpabilizadoras, discriminadoras y reproches por doquier.

Podemos hacerlo mejor. Todos.

***

RECURSO

El reclamador de unicornios

Partiendo de la base de que nunca vamos a tener los posts más unicornianos del mundo (yo el primero, a veces he compartido auténticos lagartos y no me siento muy orgulloso de algunos), creo que siempre podemos apuntar a mejorar lo que enviamos al mundo.

Os propongo que antes de compartir un estado, noticia o whatever, si os sentís con ganas de sacar algo de manera más constructiva, podáis revisar alguno de estos puntos:

  • ¿Forma parte esencial de mi personalidad y mis talentos?
  • ¿Qué quiero dar al mundo con mi aportación?
  • ¿Estoy escupiendo hacia arriba? ¿Es necesario?
  • ¿Estoy dejando espacio para que los demás vivan o es un disparo de escopeta?
  • ¿Puedo comunicarlo con palabras o expresiones menos violentas?
  • ¿Puedo catalogarlo de manera consciente en una de estas cinco emociones?: Alegría, Tristeza, Ira, Miedo o Vida en calma
  • Esta emoción comunicada al exterior, ¿es coherente con lo que siento en mi vida interior?
Fotografía de Anastasia Dulgier en Unsplash

Por Daniel Vázquez

Periodista y Coach especializado en creatividad y comunicación. Dirijo sólido a la vez que acompaño como Coach en el Programa de Coaching y Mentoring Creativo de Pongo mi foco [ tw | in ]

2 respuestas a «Reclamo mis unicornios»

Dani, gracias por este post/regalo de cumpleaños lleno de colores. Yo, en las redes sociales, peco de publicar poco o nada, así que creo que puedo usar el reclamador de unicornios para alinear mi esencia con lo que muestro al exterior. Y gracias a Anastasia por su unicornio bronceado 🦄

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