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Deja de pedir permiso y dale, o se cumplirá la profecía de que «no podías hacerlo»

Simplemente entra por la puerta y hazlo, lo que sea que no te atrevas a hacer. Ya veremos luego si te has pasado o no. Pero no puedes supeditar tu vida a que tus fantasmas mentales o esa vocecilla de la conciencia te pidan «que llames al timbre» primero y veas si se puede entrar para estar completamente seguro. Claro, que en el pasado puede haber habido ocasiones en las que has entrado y no se podía… No estamos en 2020 para cagarla más (o sí).

Aquí cada uno, según su personalidad, se llevará las manos a la cabeza y me podrá decir: «Noo, ¿cómo me voy a atrever a hacer yo eso?», o todo lo contrario… Que precisamente «Así me ha ido por ir de flipadx por la vida abriendo puertas y pegándomela luego».

Hemos venido a seguir limpiando el videoclub, a simplificar nuestras creencias que nos impiden llegar tan lejos como nos gustaría.

Anteriormente ya hemos hablado un poquito sobre el impostor y sobre dramas varios como la ansiedad, la vulnerabilidad, la soledad y la máscara. Hoy no vamos a hablar sobre ellos, que ya les hemos conocido un poco y contentitxs nos tienen. Demos la bienvenida a la profecía autocumplida (also known as «El efecto Pigmalión»):

La profecía que se autorrealiza es, al principio, una definición «falsa» de la situación, que despierta un nuevo comportamiento que hace que la falsa concepción original de la situación se vuelva «verdadera».

Robert K. Merton (sociólogo) en su libro Teoría social y estructura social [ Wikipedia ]

En resumen: que dejes de contarte cuentos chinos para no hacer lo que has venido a hacer. Si no haces nada, y te quedas sin abrir la puerta o sin entrar ahí donde te da miedo, sí que no va a ocurrir nada y entonces sí que se va a cumplir esa profecía que dice que fracasarás.

Jack Butcher (creador de Visualize Value, oro puro) también es otro de los que aboga por darle una patada a estas profecías creando y trabajando, poco a poco en el día a día, y acercándote a eso que quieres conseguir. No tiene que ser algo abrupto, sino que vayas construyendo con pequeños pasos, pero con una dirección y un poco de cabezonería (de la sana).

A él le está saliendo muy bien la jugada, y si investigas un poco por sus redes, verás que es uno de los grandes currantes del siglo XXI, con una mente disruptiva pero sobre todo, con un instinto encendido.

Dispara.

Es la única manera de acercarte a tus objetivos.

Y si esto requiere ir perdiéndole el miedo progresivamente, bien. Pero si te quedas sin disparar, sin comunicar tu verdad, sin ofrecer tu opinión, sin aportar tu valor… Se cumplirán esas pesadillas catastróficas de que no llegas a eso que querías.

Volviendo a la profecía autocumplida del señor Merton, él decía que se tienen que dar estas tres condiciones para que se cumpla:

  • Tener una falsa creencia sobre algo o alguien
  • Tratar el asunto o persona de forma que encaje con la creencia
  • El resultado o comportamiento de la persona confirman la creencia

Por eso, es normal que conozcamos a alguien, le veamos un lunar en la cara y sí, casualmente, lo tiene en el mismo lugar que aquella profesora tan odiosa de dibujo técnico que tuvimos en el instituto. Automáticamente, pensamos que va a ser mala persona y que nos va a echar la bronca a la primera de cambio. Finalmente, llega el día en el que esa persona nos hace cualquier comentario desafortunado y… ¡Bingo! Nuestra profecía se ha cumplido: es mala persona.

Puede ser un poco más complejo que esto, obviamente.

Aquí hemos llamado muy fuerte sin darnos cuenta al impostor, que nos ha metido en la cabeza una serie de creencias que no son del todo ciertas.

¿Cómo salir del patrón prisionero de las profecías autocumplidas?

01. Lo primero que podemos hacer es detectar estas creencias sospechosas en nuestro día a día, si vemos que nos encaminamos hacia el cumplimiento de una de nuestras profecías.

02. A continuación darnos cuenta de si hacemos algo que pueda condicionar o provocar el posterior comportamiento de la otra persona.

03. Paralelamente, es posible que tengas creencias limitantes que arrastras de experiencias del pasado. ¿Puedes encontrar alguna que te esté diseñando la profecía que estás trabajando?

04. Lo que te va a hacer tener éxito rompiendo esta profecía es buscar hacerlo diferente esta vez: si quieres conseguir resultados diferentes, puedes ir a por ellos desde otro ángulo. Si es una persona que te ha dicho algo que te ha encendido, prueba a darle otra oportunidad, a diferencia de como lo hiciste con el/la anterior que te dijo algo parecido.

Ante todo, el objetivo es intentar evitar llegar al punto ese de que nuestra mente nos diga «¡¿Ves?! Te dije que ocurriría esto». Eso no tiene por qué ser cierto.

En la línea a lo que os contaba la semana pasada, permitirse introducir una creencia nueva y dar un paso hacia la luz para salir de ser el observador en la sombra, requiere valentía y determinación. Pero tienes que querer hacerlo de verdad.

Dale al stop a la cinta y ponte a limpiar el videoclub. Seguro que puedes llegar mucho más lejos de lo que te estabas imponiendo 😉

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Fotografía de Bit Cloud en Unsplash

Por Daniel Vázquez

Coach para mentes creativas (o que quieran serlo). Llevo creando desde que tengo uso de razón. Empecé diseñando webs a los 13 años, posteriormente me licencié en Periodismo, Comunicación Audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas y me reinventé formándome como coach. Te puedo acompañar en tu aventura como creativo, si estás atravesando un burnout personal/profesional y en épocas de reinvención. Y sí, yo también tuve épocas jodidas, porque no todo es jijí, jajá. [ tw | in ]


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