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Encontrar el propio camino no es fácil: el impostor está al acecho cada día

De alguna manera me noto bloqueado estos días. No sé por dónde tirar y no sé si es que estoy cansado de vivir a los 32 (como muchos otros milenials) o si las fórmulas que ya he transitado para ello no me funcionan, o ambas.

Empecé en 2001 (hace casi 20 años) a diseñar y a escribir por mi cuenta, con 13 años. Internet estaba un poco en bragas, si lo comparamos con la actualidad: tenía un Yahoo Club y poco a poco me fui poniendo las pilas en HTML, CSS, Tripod, Geocities e iEspana. A lo largo de toda mi formación académica desde aquel entonces me dediqué a crear páginas web sobre mis ídolos del pop: Victoria Beckham (sí, has leído bien), Verónica Romero (Operación Triunfo 1), Nika (OT2), Edurne (OT4), José Galisteo (OT5), Ashlee Simpson y unos cuantos más. Tanto en español como en inglés.

Ahora me río de toda aquella época (10 años on fire creativamente), pero aprendí mucho a nivel de diseño y de redacción, fue un trabajo periodístico bastante intenso como fan, aportando novedades para otros fans. Una labor que nadie me pagaba pero que a mí me reportaba una satisfacción en paralelo a mis estudios, donde no estaba tan a gusto.

Una vez acabada la carrera en la universidad, salí a trabajar en 2010 como diseñador y periodista en varias empresas y como freelance. La verdad es que arrastraba en 2012 un burnout bastante interesante fruto de tanta intensidad creativa a lo largo de toda una década, y fue cuando empecé a interesarme por el crecimiento personal: la psicología, el coaching, la creatividad vista desde un prisma humano y motivacional, no tanto desde la parte de la ejecución.

Quizá lo que he hecho desde entonces ha sido seguir trabajando e intentar crear mi propia agencia de creatividad y coaching sin encontrar la fórmula, porque de algún modo he seguido pensando que era creativo freelance al nivel de ejecutar las propuestas y los briefings. Pero de lo que me he dado cuenta es de que disfruto mucho más trabajando con personas en sus casos y acompañarles a que ellos sean quienes creen sus proyectos que ejecutándolos yo. Esto es, dedicarme más a ser coach en el acompañamiento y que sea el cliente el que despierte su creatividad dormida.

Creo que he llegado a algo interesante: diseñar y crear los proyectos en los que me siento cómodo y me nutran (como Pongo mi foco) y hacer de mi acompañamiento como coach especializado en creatividad y comunicación el nicho de mercado elegido para mi desarrollo profesional.

Me vienen a la cabeza muchos fantasmas y muchas dudas, broncas internas y reproches de mi impostor interno, diciéndome que «si no lo diseñas tú, eso no vale». Pero ahí fuera seguro que hay alguien que está perdido, apagado creativamente y le falta la motivación para arrancar con su proyecto y su propósito personal… Y justo ahí es donde yo puedo entrar en juego para acompañar. Creando mi propio proyecto también estoy demostrando que se puede confiar en uno mismo y ser lo que desde dentro deseamos ser.

La garantía de tener clientela hoy en día ha desaparecido con la feroz competencia existente en la red: cada uno es responsable de crear el sistema que mejor le funcione, usando los métodos a su alcance (esto está creciendo exponencialmente, debido a la proliferación de formaciones online gratuitas y de pago desde el inicio de la pandemia).

La única forma de conseguir respuestas es poniéndome en marcha y haciéndolo.

Llevo un tiempo observando a otros creativos que han fundado sus negocios creativos o son freelances, y cada uno tiene un expertise que puede defender. El mío está en acompañar a la persona a lo largo de su transformación personal y profesional, acompañarle en la creación de su plan de acción y en el seguimiento del mismo.

Si has llegado hasta aquí, te quiero dar las gracias por interesarte en mi historia. Con este tostón lo que quiero es (1) atreverme a ir construyendo un poco más mi camino: si me lo cuento a mí mismo y lo comparto contigo y con otros es un poco más tangible cada vez, (2) desdibujar la sombra del impostor y (3) que crezca la parte luminosa de mi creador legítimo.

El pulso con el impostor se echa cada día y no puedes bajar la guardia.

Seguro que tú también tienes alguna duda con respecto a tu camino; algo que te puedo sugerir es que sigas apostando por eso que sea que quieres hacer y que te lances. Días de boicot van a haber, pero tenemos que ser capaces cada uno de vencer esas creencias negativas y preguntas internas de «¿Quién te crees tú para hacer eso?».

Si te ayuda, puedes compartir en los comentarios alguna anécdota al respecto sobre tu impostor, al resto también nos encantará conocer un poco de tu historia 🙂

Es hora de reclamar unicornios.

¿Por dónde puedes empezar a desdibujar a tu impostor particular hoy mismo?

Fotografía de Daniel Cheung en Unsplash

Por Daniel Vázquez

Periodista y Coach especializado en creatividad y comunicación. Acompaño como Coach en el Programa de Coaching y Mentoring Creativo de Pongo mi foco [ tw | in ]

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