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Hábitos Propósito

Vuelvo a lo que me funciona

Este post tenía ganas de escribirlo desde hace tiempo, pero a la vez me daba reparo. ¿Yo, hablar de hábitos, cuando he sido lo más inconstante y disperso del universo en algunos momentos de mi vida?

Por un lado tenemos ese famoso síndrome del impostor:

Un fenómeno psicológico en el que la gente es incapaz de internalizar sus logros y sufre un miedo persistente de ser descubierto como un fraude.

Wikipedia

Pero esto no acaba aquí. Hay otro síndrome que me tiene más loco aún. El síndrome del explorador, que también ha hecho mella en mí históricamente, haciéndome saltar de un lugar a otro, probando las maravillas del mundo, sin quedarme y profundizar en algo cuando estoy desarrollando un atisbo de hábito.

Bueno, ambos serían dignos de estudio, pero no es el tema hoy. Existe otro punto muy interesante y es que a veces tiendo a ir en direcciones que no me acercan a los hábitos, sino que me alejan. Esos miedos a accionar en la dirección de mi objetivo, al final me hacen activar -sin realmente querer- la palanca de la marcha atrás. Sí, demos bienvenida al boicot masoquista.

¿El resultado del cóctel?

Ir en contradirección de mis objetivos porque me entran los tres a la vez: impostor, explorador y masoquista. Mec. Bloqueo al canto.

En Pongo mi foco el objetivo está puesto en fusionar periodismo con crecimiento personal: por un lado hablaremos de acontecimientos y personas, de lo que ocurre en la vida, pero también de técnicas y herramientas que nos puedan permitir un cambio consciente. Estamos ante un nuevo cambio de paradigma y gracias al enfoque humanista y al enfoque del propósito queremos daros un lugar para reflexionar sobre temas que nos lleven a cumplir nuestro objetivo: estar más equilibrados, serenos, en paz, con la que está cayendo.

A mí personalmente (dije que no os iba a vender la caja de inciensos, pero lo cierto es que pueden ayudar a crear atmósferas generativas de paz interior) lo que me funciona de vez en cuando es poner velas aromáticas, música calmada o elementos que me transporten a lugares como un oasis, el océano, o la orilla del mar.

A partir de aquí, le voy sumando elementos, como una alimentación más o menos equilibrada, con algún que otro cheat meal, sin pasarnos de “dieta milagrosa y austera” ni darnos los excesos de un marajá. Habría más elementos, pero vamos a empezar por uno.

Me gusta eso de “Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo

Si algo he aprendido en todos estos años en los que he intentado cuidarme, es que la energía y el cuerpo a lo largo del día siguen los ritmos circadianos y es interesante que nos podamos alinear con ellos, en la medida de lo posible teniendo en cuenta nuestras rutinas. Nuestros horarios y nuestros trabajos nos condicionan, pero la biología es sabia.

Por la mañana tenemos más día por delante, ergo hay que comer en proporción para darle un sustento adecuado al cerebro y al cuerpo.

Por otro lado, llegar a la tarde/noche y detectar que el cuerpo está cansado y no estimularlo más, sino darle la bienvenida a ese cansancio, es gratificante para mí: siento que mi día llega a su fin y que he estado aprovechándolo. No me flipo dándole el cenón.

El día se acaba, cae el sol y la energía de mi cuerpo me acompaña. Llegan las 22h y pienso que “el día ya está hecho”.

Aquí podríamos también llamar a nuestros queridos The Minimalists y que nos ayuden a catalogar lo que es esencial, lo que no es esencial y lo que es basura, para acompañarnos en el diseño de cuál sería nuestra fórmula para “el día ideal”.

La herramienta que te traigo hoy es un ejercicio que vengo practicando unos años (aunque tengo temporadas que se me olvida), espero que te pueda ser útil algo de aquí para observar posibles mejoras en hábitos alimenticios:

Lighthouse Keeper Foodie Greatest Hits

Puedes customizarlo por temporadas más largas, pero yo creo que cuanto más cerca de hoy y del momento presente, más te llevará a la acción consciente y realista, de manera conectada con tu vida actual. 

Cuanta más carne echemos al asador, más manjar nos llevaremos a la boca luego. Si lo hacemos con una duración de 7 días (me parece optimo, porque observamos también un fin de semana, donde no solemos tener la misma organización que de lunes a viernes), no nos quedamos cortos ni nos alargamos demasiado con el periodo de observación y podremos empezar a ver el cambio antes. Habrá que repetir el periodo que elijamos. 

Los resultados serán más inmediatos si empezamos observando solo 7 días, aunque es a largo plazo cuando se observarán unos posos y se creará un hábito.

La idea es que registres lo que comes durante una semana. Yo pongo las 5 comidas que intento hacer, pero a lo mejor tú haces solo 2 o 3. Feel free de pillarlo como gustes.

  • Desayuno
  • Almuerzo
  • Comida
  • Merienda
  • Cena

¿Qué comes? ¿A qué horas? ¿Cuánto comes?

¿Cómo te sienta? ¿Qué emociones tienes a lo largo de cada comida?

¿Ves algo mientras comes? ¿Comes solo o acompañado?

Lo interesante es que lo puedas registrar sin cambiar nada, durante una semana, sin juzgarlo -esto es importante-, y que luego puedas volver al registro el día 8:

  • ¿Qué patrones veo presentes en mi semana observada?
  • ¿Cómo está mi cuerpo con esa semana?
  • ¿Cómo me siento con ello? ¿Podría mejorar?
  • ¿En el pasado tuve temporadas en las que me funcionaba algo y no lo estoy poniendo en práctica en la actualidad?

Te invito a que tires de archivo y te propongas repetir el ejercicio durante otros 7 días pero esta vez cambiando solo un elemento (en una de las comidas, pero que sea un cambio consistente durante esa semana; no funciona igual si empiezas a cambiar varios elementos en varias comidas diferentes) por otro de tu pasado en el que mejor forma física estuviéras.

A ver qué pasa durante esos 7 nuevos días. A ver qué cambios puedes observar cuando termines la semana.

NIVEL MASTER OF LIGHTHOUSE GODS:

Pregúntate, tras este estudio de dos semanas:

  • ¿Cómo está mi rey?
  • ¿Cómo está mi príncipe?
  • ¿Cómo está mi mendigo?

Si al mendigo le ha salido corona, sería buena idea revisar.

***

En Vuelvo a lo que me funciona hablaremos de hábitos saludables y que nos hacen funcionar mejor.

Qué mejor que empezar por la alimentación, una de las llaves para la mejora del funcionamiento mental.

Hace tiempo tuve una muy buena maestra en estos temas: le cambió el orden a la tan mítica como estigmatizante “Eres lo que comes” y me invitó a verla de otra manera:

“Come como eres”

En vez de amoldarnos nosotros a la dieta, que sea ella quien se amolde a nuestra personalidad y a nuestro día a día.

Fotografía de Andre Benz en Unsplash

Por Daniel Vázquez

Periodista y Coach especializado en creatividad y comunicación. Dirijo sólido a la vez que acompaño como Coach en el Programa de Coaching y Mentoring Creativo de Pongo mi foco [ tw | in ]

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