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#carácter #reflexión

¿Es la transformación digital la idiotización del ser humano?

La transformación digital no me cae bien en algunos momentos. Está haciendo la vida más fácil en general (y ahora mismo con la COVID-19 se ha convertido en el mayor aliado social y profesional de la humanidad), pero también está haciendo que cada día seamos más robóticos y menos analógicos. Se están perdiendo las costumbres como escribir a mano y solucionar problemas matemáticos «por la cuenta de la vieja». Tiramos de calculadora de móvil hasta para sumar 17 + 26.

[ Si vas con prisa, al final del post encontrarás el recurso y el resumen ]

Ir en el metro y ver a todo el mundo sumergido en sus smartphones me parece muy poco smart, la verdad. Se pierden detalles como la consciencia del cuerpo y de los sentidos. Nos quedamos en la mente, somos arañitas encerradas en un saco de huesos y carne, con máscaras muy bonitas.

Vas a Instagram y es un auténtico museo de máscaras. Gente que te vende su moto, diciéndote que solo funciona si lo haces como ellos, o te invitan a que les hagas el ego un poquito más grande con los likes. Seguimos siendo arañitas que van por ahí con su smartphone nutriendo no sabemos bien qué con los likes.

Pero claro, cada uno lo ve desde su película. Hasta yo contándote esto de esta manera, puede ser un reclamo de mi carácter (experto en ser especial, variado y en hacer este tipo de quejas rebeldes y creativas). Vamos, que no me libro ni yo.

El juego de las máscaras. Yo tengo unas cuantas gracias a mi carácter: me ha hecho aprender a llevar unas cuantas pero también me puso sobre la mesa que algún día tendría que aprender a quitármelas (y acompañar a otros a quitárselas).

Detrás hay mucho más que máscaras. Hay un motivo superior: ¿Para qué haces lo que haces? Las respuestas pueden ser múltiples, pero casi siempre acaban con hacer al ego más grande. Sin embargo, las cosas se pueden hacer de otra manera.

Y luego está mi favorita: la máscara espiritual… Aquella de los que por su crecimiento personal y espiritual se creen por encima del bien y del mal y van enseñando que tienes que llevar túnica y creer en sus dogmas. Yo reconozco que puedo haber tenido de eso en algún momento, pero intento cada cierto tiempo evaluar si estoy alimentando mi ego o mi esencia y si veo que me estoy yendo demasiado hacia el Nirvana egótico, reviso e intento aterrizar.

***

RECURSO

The Imperfect Mask

En el ejercicio de hoy vamos a hacer algo generador para despegarnos un poco la máscara y puede que un poco guarripeich (nos pondremos de colores hasta las cejas): le vamos a decir a nuestro ego que nos gusta hasta donde hemos llegado, pero que podemos liberarnos de este condicionamiento.

Para empezar, ponte música. En Pongo mi foco hay una sección en la que están recopiladas todas las playlists publicadas semanalmente: Jukebox. Puedes ponerte alguna de ellas para entrar en situación. Desde aquí te recomiendo «U N M A S K» o la de esta semana, «F U E R T E».

Para este juego necesitaremos un folio (tú eliges qué orientación, si vertical u horizontal) y 10 colores, que pueden ser lapiceros/rotuladores/ceras/pigmentos de tu elección:

  • 001 Negro
  • 002-010 Tú eliges tus colores

El negro lo usaremos para dibujar los contornos de este mascarote y el resto de colores para ir rellenando y aplicando los detalles: los 3 valores del ejercicio del propósito y los 6 rasgos de carácter del ejercicio de las máscaras del post anterior de la serie de las máscaras.

Para la zona negra tiraremos de ficción personal: podemos darle la forma de la máscara de nuestros superhéroes favoritos (de series, películas, libros o videojuegos). O lo que te apetezca que sea tu máscara.

Coge alguna imagen de referencia (o varias, incluso, puede ser máscara compuesta) y ponte a dibujar como te salga. A mí me gusta que sea algo salvaje, que no sea algo muy embellecido… No estamos buscando la máscara más bonita del mundo, sino una máscara práctica que no nos lleve demasiado tiempo dibujar. Sacar el dibujo de las entrañas (solo contornos, sin rellenos).

Para las zonas de color, pues, ya solo te queda ir creando la leyenda y luego veremos cómo aplicarla:

  • ¿Qué colores tienen para ti tus 3 valores elegidos (A)?
  • ¿Qué colores tienen para ti tus 3 rasgos del carácter que sí te gustan (B)?
  • ¿Qué colores tienen para ti tus 3 rasgos del carácter que no te gustan tanto (C)?

Una vez escrito esto en la esquina de una hoja a modo de leyenda, pasa a aplicarla a los rellenos de tu máscara.

A / Qué zonas de la máscara tienen más significado para mí

Ahí plasmarás los colores de los valores del propósito.

B / Qué 3 zonas de la máscara me dan más rabia o me generan ganas de cambiar

Ahí le meterás los colores de los rasgos de carácter que no te gustan tanto.

C / 3 zonas que sí nos gustan tal como están

Las colorearás con el color correspondiente de los 3 rasgos de carácter que sí te gustan.

Seguro que quedan algunas zonas sin asignar: ahí toca aplicar la magia aleatoria…. Déjate llevar por la música y dale caña. No todo tiene que estar calculado. Apertura al misterio.

Happy masking!

***

Pongo mi foco en ver cuándo esto de la digitalización me pone más robótico de la cuenta, y es ahí cuando toca volver a lo analógico: dar unos cuantos saltos, pintar un poco, salir a pasear con los amigos.

Por otro lado, en el post de hoy encontrarás The Imperfect Mask, un recurso para crearte una máscara bastante curiosa: ejemplificará tu propósito y tu carácter, tanto con las partes que te gustan como con las que no te gustan. Tenerla a mano en tu día a día puede ser una ayuda para tener un poquito más de conciencia diaria.

¿Cómo puedes poner a tu máscara a tu servicio?

Si quieres compartir tu Imperfect Mask en los comentarios, feel free 🙂

Por Daniel Vázquez

Coach para mentes creativas (o que quieran serlo). Llevo creando desde que tengo uso de razón. Empecé diseñando webs a los 13 años, posteriormente me licencié en Periodismo, Comunicación Audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas y me reinventé formándome como coach. Te puedo acompañar en tu aventura como creativo, si estás atravesando un burnout personal/profesional y en épocas de reinvención. Y sí, yo también tuve épocas jodidas, porque no todo es jijí, jajá. [ tw | in ]


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