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#asertividad #carácter #emoción #reflexión

No despertar a quien no quiera ser despertado

Recientemente tuve una situación complicada con una persona de mi círculo familiar: no me sentí respetado y tuve que tragarme unas cuantas respuestas en tonos que no me dejaban en muy buen lugar. Básicamente, salí de esa discusión pensando y sintiendo que no valía mucho.

Hasta aquí bien: berrinche familiar estándar en el que unos sienten X y otros sienten Y… El final de la historia es que ni X era tan X ni Y era tan Y.

Todo eran máscaras.

[ Si vas con prisa, al final del post encontrarás el recurso y el resumen ]

Cuando entramos en lazos familiares, la intensidad de las discusiones puede ser mayor que si es con la vecina. Esto es así y la buena y mala noticia es que quienes nos conocen bien, saben, consciente o inconscientemente, qué teclas tocarnos.

La persona que me lo hizo pasar así no entiende que esas respuestas para mí fueron dolorosas, y tras contarle asertivamente cómo me sentía, horas después, para ver si podíamos crear un diálogo y reparar un poco lo que había pasado, volvió con su tono de voz elevado a contarme que eso era así y que «no podía enfadarme por eso». No me dejaba mucho sitio para poder sentir algo diferente a su postura.

Es la típica reacción de alguien que está enganchado en su carácter y no quiere/puede salir de ahí: desde su trono la película se ve en Alta Definición y no voy a venir yo a cambiarle la historia. Entonces lo que me queda es retirarme de ahí con compasión, comprendiendo que por su carácter ha reaccionado así, que no puede ver otra cosa y no pretender nada más. Mi misión no es despertar a quien no quiere ser despertado.

Cuando alguien te dice o insinúa que «yo soy así y no voy a cambiar», hay una imposibilidad de trabajar con el propio carácter, podemos notar que hay disfrute cabalgando el burro y no se pueden o quieren bajar: lo más sensato es que no intentes proponer cambios a esa persona… Es cuestión de cada uno salir de su discurso.

Una de las opciones es retirarme y responsabilizarme de mis emociones, sin entrar en la discusión o en la culpabilización para que el otro lo vea como yo y me dé dos palmaditas. Puedo buscar otros espacios para limpiar lo que me ha pasado. Yo puedo verlo desde otro prisma (el mío) que no tiene por qué ser el mismo que el de la otra persona. Ni yo tengo que hacerle a él verlo desde el mío, ni él a mí desde el suyo.

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RECURSO

La silla vacía

Este es un clásico de la terapia Gestalt que no todos usamos cuanto desearíamos.

Básicamente se trata de sentarte y ponerte delante tuyo otra silla/cojín, en la que no se va a sentar nadie.

Esta silla/cojín representa a la persona con la que quieres hablar: ahora tienes una oportunidad para contarle cómo te sientes. Qué te has quedado con ganas de decirle y cuánto berrinche te queda por sacar de tu cuerpo. Para que no se enquiste, lo mejor es que pueda salir en forma de energía y comunicación.

No tiene que estar presente la persona a la que se lo queremos decir, ya que todo esto que le decimos es para nosotros, no para él/ella. Es para todas estas situaciones en las que nos quedamos «con el moco colgando» y no tenemos ocasión para decir más.

Otra opción para soltar toda esa energía sería irse a hacer deporte, correr, cantar, pegar cuatro gritos para desfogar las emociones, pero no estaría dirigido de forma tan concreta. Obviamente, el resultado no es el mismo que si se hace una silla vacía, pero también canalizas emociones y liberas la energía del cuerpo.

Y luego continuar con la vida como la estábamos haciendo antes de este episodio.

En función de la intensidad del cabreo/enfado/decepción, uno puede montarse en su burro y seguir cabalgando durante minutos, horas, días o meses. Está bien si podemos distinguir con el paso del tiempo y de los berrinches si disminuimos el tiempo que pasamos desde que ocurre la «trifulca» hasta que retomamos la «vida en orden».

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Pongo mi foco en no despertar a quien no quiera ser despertado y en ver con compasión los carácteres ajenos cuando hay conflictos: no tienen por qué verlo desde mi película, ni yo desde la suya.

Si no comulgo con su visión, me retiro sin hacer drama y voy a por lo siguiente de la lista.

Fotografía de 30daysreplay (PR & Marketing) en Unsplash

Por Daniel Vázquez

Coach para mentes creativas (o que quieran serlo). Llevo creando desde que tengo uso de razón. Empecé diseñando webs a los 13 años, posteriormente me licencié en Periodismo, Comunicación Audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas y me reinventé formándome como coach. Te puedo acompañar en tu aventura como creativo, si estás atravesando un burnout personal/profesional y en épocas de reinvención. Y sí, yo también tuve épocas jodidas, porque no todo es jijí, jajá. [ tw | in ]


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