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Gestionar la ansiedad: acercar la vida que me ocurre a la que me gustaría

A veces siento que hay dos vidas pasando por delante mis narices: la que me ocurre y la que me gustaría. No siempre tengo el placer de vivir la vida que me gustaría, aunque mi objetivo es ir poco a poco reduciendo la distancia entre ambas.

La que me ocurre está ligada a mi agenda, mis “deberes”, mi alrededor, a lo que objetivamente hay. Es el presente y el aquí y ahora, lo que ha de hacerse. No tiene que ser displacentero.

La vida que me ocurre no es exactamente la experiencia sentida, que es lo que me pasa, o interpretación subjetiva de la realidad, también con bastantes elementos físicos, emocionales y mentales. Cuando no coincide con la que se desea, pueden existir contracturas.

La que me gustaría es la que elaboro desde mi interior. Está más relacionada con los deseos, con la mente y las emociones (que pueden tener también tintes de ideas mentales de lo que debería ser la emoción).

Cuando el presente está moderado por la “ciénaga masoquista” (una piscina de barro llena de cosas que me cuestan), la necesidad y la angustia, la tristeza, el “Nunca es suficiente”, no puede haber equilibrio, disfrute. No puede haber gozo por la vida.

Si decidimos habitar en el gozo de vivir de manera estable cada día, la gestión de esa ciénaga, atada a la tristeza, debería ser más ligera. Es por ello por lo que te propongo que creemos una red para andar por encima de la ciénaga en tu día a día.

Pasearse por la red, que está situada por encima, hace el día a día más liviano. Es decidir no entrar en el barro. Es decidir ser feliz cada día, en tus propios términos.

Estar plenamente presente permite que esto se lleve a cabo, revisando acciones y actividad para reducir el dolor físico producido por la impotencia de no llegar a la vida del futuro en nuestro presente:

Las acciones vienen desde la esencia, desde lo que realmente somos. Son acciones cargadas de determinación, firmeza y ternura hacia uno mismo.

La actividad sin tón ni són viene desde el ego, nuestra estrategia de supervivencia, que no es lo que realmente somos -aunque sí forma parte de nuestra identidad, es la careta a la que le hemos cogido cariño-. Es el piloto automático, no tiene la carga emocional de presencia plena. «Estoy pero no estoy«. Voy de un lado a otro, pensando en otras cosas, no disfruto de lo que hago, no estoy tan atento de lo que ocurre a mi alrededor.

La ansiedad es un poco el resultado de este baile cuando no se produce ese acercamiento entre el presente y el futuro.

El ejercicio que te presento hoy te permitirá crear una vida en la que se puedan acercar tu esencia y tu ego, tu presente y tu futuro, en la dirección hacia una vida más equilibrada.

Acercar esencia y ego en mi día a día

Teniendo como base un día cualquiera, te invito a que puedas identificar dentro de todo lo que haces en tu día a día, dos tipos de elementos:

  1. Identificar cuáles son mis acciones desde la esencia. Estos elementos están conectados con tu propósito y te acercan a tus objetivos, a tus ideales.
  2. Identificar cuál es mi actividad desde el ego. Estos elementos están conectados con tu supervivencia y a lo mejor no es lo que te gustaría estar haciendo… Pero sí que podemos mejorarla.

Una vez identificados, estaría bien preguntarte lo siguiente:

¿Cómo puedo convertir mi actividad en mi acción? ¿Es posible?

Dicho con otras palabras, la idea aquí es que nuestro cuerpo, emociones y mente hagan las paces con la actividad y veamos si es posible disfrutar haciéndolas, incluyéndolas en el grupo de las acciones de la esencia. ¿Es viable?

¿Cómo puedes hacer un poco más apetecible eso que no te apetece tanto hacer?

Esta red que empezamos a crear hoy incluye generar algún truco para que la actividad pueda ser llevada a cabo como si fuera acción. Es un poco engañar al cuerpo, pero al final se trata de implementar aspectos de la esencia en nuestro ego, vivir un poco más integrados.

Te pondré un ejemplo que conforma mi red, y luego te toca seguir a ti:

  • Algunos días trabajo con velas aromáticas encendidas para hacerme creer que estoy en momentos de relax en casa y no estresarme tanto con acciones que me cuestan. La verdad es que ciertos olores de velas favorecen la concentración y hacen que trabajar se convierta en un placer, aunque la tarea no sea de lo más apetecible.

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Puedes romper con las barreras del pasado y del futuro… disfrutando del presente con B R E A K, nuestra playlist semanal #24:

Fotografía de Fix Rod en Unsplash

Por Daniel Vázquez

Periodista y Coach especializado en creatividad y comunicación. Acompaño como Coach en el Programa de Coaching y Mentoring Creativo de Pongo mi foco [ tw | in ]

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